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Peligro en los bosques {Misión clase B}

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Peligro en los bosques {Misión clase B}

Mensaje por Harumi Senju el Jue Mar 07, 2013 2:41 pm

Leyenda:
-diálogos Harumi-
-diálogos ladrones-
-diálogos varios-
"Pensamientos"

-Vamos, es más divertido cuando colocan cara de desesperación o comienzan a llorar- dijo uno de los ladrones cuyo nombre no me había tomado la molestia de memorizar, sentí una mano sudorosa tomar mi barbilla para alzarla con cierta brusquedad. "Asco" fue lo primero que se me vino a la mente en ese instante, me vi forzada a mirar el rostro de mi "captor"; mantuve mi semblante serio con un toque de indiferencia, intentando de que no existiera rastro alguno de las nauseas que sentía en ese momento. De no haber sido por el simple hecho de estar sentada en una silla con las manos atadas con cadenas, le habría dado un manotazo para que quitara sus manos de encima, pero dadas las circunstancias, tendría que aguantar lo más que pudiera. Al menos habían tenido la "educación" de darme una silla, según ellos el líder les dijo que seguía siendo una "dama" y que por lo tanto me trataran como a tal.

El usar mis habilidades ahora solo haría que aumentaran el número de hombres que me vigilaban, cosa que me llevaría a una desventaja considerable. Tenía la vista fija en sus ojos negros, me preguntaba cuántas vidas inocentes había arrebatado por codicia...cuántas familias habría destruido...cuándo se cansaría de ello. Nunca, esa era la respuesta, una vez que comenzabas a obrar de forma deshonrada no podías detenerte; era como cualquier vicio, difícil de detener una vez que empezabas. Podía sentir su aliento rozando mis mejillas, pude detectar el alcohol que había estado bebiendo desde que le habían asignado vigilarme. Mierda, se estaba acercando demasiado...lo único que atiné a hacer fue escupirle en la cara, algo poco femenino pero realmente efectivo cuando de idiotas como él se trataba.

Podía ver lo que vendría a continuación en menos de una fracción de segundo: soltaría un par de maldiciones y se limpiaría el rostro con lo que tuviera a mano, luego miraría a su compañero con rabia porque se reiría de que le hubiera rechazado de esa forma y para vengarse me asestaría un buen golpe. Dicho y hecho, cada una de las actitudes que había predicho se habían cumplido...bueno excepto la última. Veía su puño acercarse a mi rostro a toda velocidad, pero antes de que lo hiciera su compañero lo detuvo para después susurrar algunas palabras, las cuales parecieron calmar al hombre quien se alejó de mí con cara de perro enrabiado.

No iba a negar que estaba en un lío más o menos complicado, pero mientras mantuviera la calma todo saldría bien. De momento las cosas estaban tranquilas, de acuerdo a lo que sucediera con el paso de las horas, me vería obligada a reaccionar para completar la misión. Sabía que tenía un tiempo límite para completar la misión, no podía tardar demasiado porque ya había dictado un tiempo límite. Otro ninja, más tonto quizá, ya se habría sacado las cadenas e iniciado una masacre para rescatar al objetivo; pero esa no mi forma de actuar. Necesitaba información sobre el grupo, sola no tenía muchas oportunidades contra ellos, pero con refuerzos podíamos deshacernos de ellos con relativa facilidad y evitar más problemas a futuro. Habían muchos detalles que estaban inconclusos, las rutas que ultrajaban o que planeaban atacar, miembros adicionales, formación de grupos...todo esto era relevante para destruir el grupo por completo; dejar cabos sueltos no era mi estilo, la gente no cambiaba...la naturaleza de una persona es una, aflora en distintas situaciones, pero siempre es una.

Podía escuchar voces y risas traídas por el viento, los ladrones parecían estar más que contentos con el botín que habían conseguido en tan solo una noche. Las hogueras podían verse desde donde me encontraba, al igual que algunos carromatos amplios (claramente robados). Sin embargo yo me encontraba en un sector frío y oscuro a la intemperie, con suerte una pequeña lámpara emitía la luz necesaria para verle las caras a quienes me observaban. Los grandes árboles protegían nuestras cabezas, al lado de aquellos ancestrales e imponentes seres me sentía extremadamente pequeña incluso cohibida.

Miré hacia el cielo para luego soltar un leve suspiro, no podría librarme de mis cadenas ni de mis captores por el momento. Sin embargo, si todo salía de acuerdo a lo esperado, las piezas comenzarían a moverse poco a poco a mi favor.


Última edición por Harumi Senju el Jue Mar 07, 2013 3:03 pm, editado 1 vez

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Re: Peligro en los bosques {Misión clase B}

Mensaje por Harumi Senju el Jue Mar 07, 2013 3:02 pm

-Flash back-


"Con que, mi primera misión rango B" pensé un tanto incrédula mientras miraba mi reflejo en un espejo, dejé caer mi cabeza hacía un costado. Me había tocado usar disfraces para mantener el bajo perfil, pero jamás me había tocado usar ropa de hombre...mucho menos de soldado. Solté un suspiro de resignación, no me quedaba otra, era la misión y debía completarla a como de lugar. Procuré dejar mi ropa ordenada en una esquina de la habitación antes de salir de allí. Fue en ese momento que me encontré frente a frente con un hombre mayor, debía tener entre 70 o 75 años, quizá me equivocaba. Él se había presentado como Akihiko y era quien me explicaría en lo que consistía la misión, en la aldea solo me habían dicho que era una misión de rescate para el señor feudal. Akihiko-sama y yo caminamos a paso lento por los pasillos del imponente castillo, me hizo algunas preguntas como si quisiera corroborar que no me arrepentiría en medio de la misión sobre si sería capaz o no de completarla...dudas bastante lógicas si se fijaba únicamente en mi apariencia frágil. Luego se dispuso a hablar.

-Señorita, la misión es de urgencia extrema y por ello el señor feudal pidió ayuda a Konoha- hizo una pausa durante la cual soltó un suspiro un tanto angustiado, -el padre del señor feudal es a quien debe rescatar, fue capturado hace un par de días por una banda de ladrones que han asechado caminos no muy lejos de aquí- él me miró en ese momento, probablemente esperaba que reaccionara de forma más abrupta, sin embargo no me fue difícil fingir que no me inmutaba...cosa que pareció complacerlo. No pude evitar colocarme algo nerviosa, sabía que era una misión de rango B, pero a quien debía rescatar era alguien bastante importante como para no preocuparme. Muchos ninjas sufrían de arrogancia extrema, para mi buena suerte, jamás había caído en ese grupo. Nunca me había considerado una kunoichi excepcional, al contrario...sabía que aun me faltaba mucho para llegar a serlo, debía seguir esforzándome al máximo para conseguir buenos resultados y esta misión no sería la excepción.

Miré al anciano a los ojos antes de hablar, -¿cuántos integrantes tiene la banda?- pregunté con mi usual tono de voz amable y suave. Akihiko-sama solo negó con la cabeza, dándome a entender que no tenían aquella información, -eso significa que no ha habido personas que puedan reportar los incidentes- murmuré para mi misma, la quietud hizo que mis palabras fueran oídas con toda claridad por mi acompañante. -Son demasiado peligrosos, del transporte en el que iba el antiguo señor regresó solo un miembro de su guardia...murió a las pocas horas de su llegada, solo pudo informarnos lo que le he contado a usted- la tristeza parecía haber embargado la voz del hombre, fui capaz de sentir su angustia a tal punto que pude hacerla mía por un momento. Estaba de acuerdo con él, eran bastante peligrosos...hábiles, su líder debía ser un ninja sin lugar a dudas. "No deja rastros" aquella idea fue como un cubo de hielo corriendo por mi espalda, fue muy astuto en enviar a un hombre moribundo a dar la noticia al señor feudal; su intención era clara, cambiar al hombre por dinero, objetos valiosos, lo que fuera que le diera algún beneficio.

Mientras caminábamos Akihiko-san se tomó el tiempo de explicarme su plan para encontrarlos. Tendría que viajar en una carreta de apariencia elegante para atraer a los ladrones, dentro de ella estaríamos el grupo de soldados y yo preparados para pelear; de esa forma podría decirse que podríamos atrapar a alguien que nos diera información. -Lo reconocerá por su edad, tiene casi 100 años y se le notan bastante- respondió él cuando pregunté por la apariencia del padre del señor feudal, no iba a tener tiempo para estar preguntando por allí quien era quien, tenía que ser lo más rápida posible. Las probabilidades de que el plan funcionara eran altas, por lo que no dudé en dar las gracias a Akihiko-san por el apoyo antes de alejarme de él en dirección hacia una de las tantas salidas del palacio.

Antes de salir me cubrí el rostro con la capucha de la capa que llevaba sobre la armadura ligera. Sabía lo machistas que eran los soldados del señor feudal, y solo actuarían como idiotas si supieran que una kunoichi estaba a cargo de recuperar al padre del mismo. Había cinco soldados terminando de cargar la carreta que nos llevaría hasta los ladrones, pasé desapercibida en el grupo. Todos parecían bastante animados por el hecho de que les habían asignado una misión de gran importancia para su señor, me limité a escuchar sus conversaciones sin molestarme en expresar opinión alguna. Uno de los hombres tenía la fachada de líder, era fornido y daba las indicaciones como si hubiera aprendido de un libro, su actitud hizo que una sonrisa torcida naciera en mi rostro. Hombres como él habían muchos y no significaba que fueran buenos en ello.

Cuando nos encontrábamos listos para partir, él tomó una fuerte bocanada de aire mientras nos miraba a todos, -hoy tenemos la misión de destruir esa banda de ratas miserables- dijo con una voz profunda intentando sonar lo más solemne posible. El discurso continuó durante un par de minutos, los demás solados parecían estar bastante convencidos de que lograrían derrotar al enemigo por su cuenta, "así que eso es lo que deben motivar los líderes" pensé entre admirada y desilusionada. Lo que no sabían esos hombres, era que su destino sería bastante distinto al que esperaban.

Entre ellos habían decidido que nos turnaríamos por parejas para llevar la carreta, me limité a levantar la mano cuando preguntaron quien iría primero. No sabía si era mi silencio o el hecho de ocultar mi rostro lo que hacía que ninguno pareciera rechistar. Partimos del lugar cuando ya era medio día, si queríamos que nos emboscaran tendríamos que apresurarnos en adentrarnos en el bosque. Mientras el soldado a mi lado y yo llevábamos la carreta, los otros mantenían una conversación bastante animada alrededor nuestro, para nuestro objetivo, aquello era bueno. Luego de un rato otros dos soldados tomaron nuestro lugar y así sucesivamente durante toda la tarde.

Si había algo que estaba disfrutando del viaje era la naturaleza, el estar rodeada de árboles frondosos y sentir la suave brisa entre las hojas me hacían sonreír por debajo de la capucha. Recordé por unos instantes a mi madre con quien solía jugar de niña en medio del bosque, las risas, los juegos, las canciones...todo aquello surgía en mi mente y parecía que estaba sucediendo en ese momento. Tuve que controlarme todo el viaje para no dejar escapar una melodía de mis labios, esa costumbre no me la había podido sacar de encima de pequeña y si llegaba a meter la pata en ese detalle, podía arruinar la misión. Las horas pasaban, el viento se volvía helado, las sombras se alargaban y las conversaciones parecían apagarse con cada paso que dábamos. La tensión podía sentirse en el aire, ya nadie hablaba, de vez en cuando se escuchaba uno que otro murmullo o soplidos. La oscuridad pronto comenzó a envolvernos, así que encendimos un par de linternas de papel para iluminar el sendero. Mantenía mis sentidos en alerta máxima, se estaban dando las condiciones necesarias para una emboscada.

-¡Herido al frente!- exclamó uno de los soldados que llevaba la carreta en ese momento, casi de forma inmediata fue a asistir a la persona. -¡Detente!- exclamé al darme cuenta de lo que en verdad sucedía. Pero ya era demasiado tarde, el soldado ya estaba ayudando al hombre a levantarse mientras una kunai se enterraba en su costado izquierdo. La emboscada había comenzado y ya teníamos un herido, las probabilidades iban descendiendo poco a poco sin poder hacer mucho al respecto. En pocos segundos ya nos tenían rodeados un grupo de unas ocho personas, los soldados parecían haber sufrido de una crisis de pánico, ya que estaban en sus lugares sin hacer nada.

"Muy bien Harumi...tendrás que empezar tu" pensé mientras sentía que la adrenalina comenzaba a fluir con mis venas. Uno de los hombres sujetó de la muñeca izquierda en un intento por inmovilizarme, de forma casi instintiva di un paso hacia el frente para luego girarme a toda velocidad con mi pierna derecha levantada a la altura de su rostro; la patada le dio de lleno en el rostro al ladrón, quien luego de recibirla no solo soltó mi muñeca, cayó al piso a unos tres metros de distancia. No sabía si estaba inconsciente o no, tampoco tenía tiempo para averiguarlo, ya que antes de lo esperado otro de los asaltantes arremetió contra mi con una kunai en mano.

Intenté esquivar el ataque lo más rápido que mi cuerpo me permitía, sin embargo pude sentir una fuerte punzada en mi brazo izquierdo, a lo que le siguió una sensación de calor. Como era natural, reaccioné afirmando mi brazo herido a la vez que me giraba para no darle la espalda a mi oponente. Pude ver por sobre su hombro que los demás solados habían despertado de su conmoción y estaban atacando a los ladrones. Aquello me daba fuerzas para seguir peleando, realicé los sellos que había aprendido de mi clan a una velocidad descomunal. El resultado fue el que esperaba, mi brazo derecho se transformó en una especie de lanza corta de madera. Gracias a ello ahora tenía un arma con la cual defenderme y atacar, debía aprovechar al máximo el tiempo. Corrí hasta el ladrón y asesté un fuerte golpe en su costado derecho, haciendo que un alarido de dolor saliera de sus labios, con mi brazo lo golpeé en la cabeza lo suficientemente fuerte como para que quedara sin conocimiento. Cayó desplomado al suelo como si se tratase de un saco de papas, esperaba que se quedara allí por un tiempo.

Sentía como mis niveles de chakra comenzaban a descender poco a poco, era lógico que así fuera. Mi brazo regresó a la normalidad a los pocos segundos, tiempo que ocupé para observar el avance de mis compañeros. Se las habían ingeniado para deshacerse de cuatro ladrones, y si los números no me fallaban...quedaban dos ratas sueltas por allí. Volví a realizar sellos, esta vez tigre-perro-serpiente, intentaría algo distinto, -Moku Bunshin no Jutsu- murmuré sin bajar la guardia. Dos clones de madera se formaron a mi lado, ambos se metieron en entre los árboles. El silencio nos envolvió nuevamente, podía oír la respiración entrecortada de los soldados así como la mía.

Me acerqué al grupo con sigilo para asegurarme de que estuvieran en buenas condiciones para seguir peleando. -Esto todavía no acaba- dije con suavidad, los soldados me miraron con asombro, -necesita atención médica urgente- agregué desviando la mirada hacia el soldado que había caído en la trampa. Ninguno habló, lo que hizo sentirme aún más incómoda de lo que ya estaba. Otro de los soldados parecía haber recibido un corte bastante profundo en uno de sus brazos, a diferencia de los otros tres soldados él parecía estar más lastimado. Corté dos tiras largas de mi capa con una kunai, me acerqué a él y tomé su brazo para vendarlo, -¿qué demonios haces?- preguntó haciendo una leve mueca de dolor, -no podrás llevar a tu compañero si dejas esa herida expuesta- los presentes se mostraron extrañados por lo que decía, tenía claro que alejar a dos personas era un riesgo, pero no enviar a nadie con nuestra última localización era mucho peor.

-Ambos regresarán y darán aviso de nuestra última posición, si no hemos regresado con el padre del señor feudal para mañana al atardecer envíen un mensaje a Konoha y...den la misión por fallida- esas últimas palabras fueron difíciles de decir, pero era uno de los gajes del oficio y que había aceptado desde niña. El soldado cargó a su compañero herido en la espalda, les entregué mi capa y el otro trozo de tela lo coloqué sobre la herida crítica del hombre, -mantén presionada la herida con fuerza y buena suerte- le dediqué una sonrisa amable en un intento por mantener su fe intacta. A los pocos minutos se habían perdido en la oscuridad del bosque.

Quedábamos tres soldados y yo, nos encargamos de mover los cuerpos inconscientes de los
ladrones entre los arbustos. Con otro jutsu hice que quedaran atrapados en el tronco de un árbol, no podrían salir de allí fácilmente. Los minutos pasaban y no había señales de movimiento o ruido que no fueran naturales del entorno que nos rodeaba. "Van diez y el líder, ten cuidado, es un Uchiha" escuché mi propia voz resonando en mi cabeza, uno de los clones me había dado la alerta. -Deben esconderse, no hagan ruido- dije a los soldados quienes hicieron caso sin rechistar, no me gustaba dar instrucciones, pero no quería que ellos murieran por mi culpa.

En la aldea ya habían dado alerta de aquel hombre, era el líder de una banda de ladrones y su nombre era Akuma Uchiha...todo calzaba con la persona a la que me enfrentaría; debía admitir que no se me había pasado por la mente que aquel hombre podía estar detrás del secuestro del padre del señor feudal. "Esto va a ser complicado" pensé preocupada, tomé una bocanada de aire para dejarlo escapar como un suspiro. Si él era un Uchiha, el genjutsu sería su gran ventaja y mi mayor problema, tendría que forzarlo de alguna manera forzarlo a usar ninjutsu o taijustu para derrotarlo.

Luces entre los árboles captaron mi atención, "si quieres tomar por sorpresa a alguien, no debes llamar la atención..." era algo básico, llegué a pensar que Akuma había pasado demasiado tiempo sin hacer misiones. Las luces parecían aumentar de tamaño, bueno, eso era lo que había imaginado en ese momento; fue demasiado tarde para cuando pude percatarme de lo que en verdad ocurría. Di un salto para esquivar la primera de una decena de bolas de fuego que se acercaban a toda velocidad. No tuve problemas con los primeros cuatro o cinco ataques, pero luego de ello pude sentir como más de alguna pasaba rozando mi cuerpo o haciendo contacto con el; sin embargo no conseguí esquivarlas todas, dos de ellas dieron contra mi, una en el hombro izquierdo y la otra en la parte baja de mi espalda unos segundos después.

Caí boca a bajo al mismo tiempo que sujetaba mi hombro, aterricé en el suelo. Había perdido concentración y movilidad, las probabilidades de éxito dependían completamente de mi suerte y voluntad ahora. Intentaba levantarme como podía, escuché una risa a unos cuantos pasos de distancia para luego sentir una fuerte patada en el estómago, el dolor hizo mi cuerpo terminara nuevamente en el piso. -No eres tan fuerte ahora- dijo él mientras se agachaba a mi altura; cerré los ojos de forma instintiva, el poder de su clan residía en sus ojos, debía evitar mirarlos a como de lugar. -Vamos, ni que fuera a gastar mi tiempo en ti- se levantó y comenzó a alejarse, aquello me dio una idea...un tanto ridícula, pero peor es nada. Con cierta dificultad, saqué una kunai del estuche que llevaba a la cintura y lo lancé en su dirección, pero con un margen de error considerable, mi intención no era dar en el blanco. El arma pasó rozando por sobre su hombro, capté su atención...esa era la idea.

Akuma se giró hacia mi, si había comprendido aquella señal no me mataría todavía. Querría saber detalles sobre los ninjas que los perseguían y qué era lo que planeaban para derrotarlos, si yo hubiera estado en su lugar era el camino que habría tomado, y esperaba que su forma de pensar y la mía tuvieran algo en común.

Para mi buena suerte, en la situación en la que me encontraba si se podía considerar buena, hizo un gesto haciendo reaccionar a uno de los ladrones.Para ese punto ya estaba inconsciente, cuando desperté ya estaba encadenada a la silla con los dos idiotas vigilándome. "Genjutsu" pensé entre molesta y sorprendida, no recordaba el haber sentido algún golpe antes de perder la consciencia; la única opción que se me venía a la mente era esa. Al menos seguía viva para completar la misión, al menos eran buenas noticias.


Fin flash back



Última edición por Harumi Senju el Jue Mar 07, 2013 3:35 pm, editado 1 vez
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Re: Peligro en los bosques {Misión clase B}

Mensaje por Harumi Senju el Jue Mar 07, 2013 3:34 pm

Me había mantenido toda la noche despierta esperando a que mis vigilantes se durmieran, tuve los ojos cerrados suavemente para que pareciera que dormía, sin embargo podía escucharlos hablar, al rato balbucear palabras incoherentes, para finalmente oír sus ronquidos. Abrí los ojos lentamente para asegurarme de que ambos estuvieran durmiendo. Las horas habían pasado y el Sol iluminaba todo con una claridad que me hacía sentir aliviada, las sombras ya no existían...lo que significaba que no habría más escondites. El dolor de las quemaduras había disminuido un poco, podría pelear; pero tendría que mantener el hombro y la espalda un tanto más protegidas por si acaso.

Mis niveles de chakra habían regresado a la normalidad, creando la sensación de seguridad en mi subconsciente. Moví las manos para acomodarlas de tal forma que pudiera realizar algunos sellos. Nuevamente realicé el jutsu clon de madera, esta vez con la intención de liberarme de las cadenas; el tiempo se agotaba y no podía continuar sin hacer nada. Nuevamente dos clones de madera fueron creados a partir de mis células, -ve a buscar al padre del señor feudal, es un anciano, dudo que haya más gente de su edad aquí- susurré a uno de mis clones, quien de inmediato se camufló con los árboles para cumplir su misión. Desvié la mirada hacia mi otra yo, -busca algún juego de llaves entre sus cosas-ordené en el mismo tono callado y suave para no despertar al par de ebrios.

Mi cuerpo estaba completamente tenso mientras miraba el actuar de mi clon, el más mínimo error podía costar tiempo y chakra adicional. Los segundos pasaban sin conseguir el anhelado premio, mi respiración comenzaba a acelerarse de forma inconsciente y sudor frío empapaba mi frente. El silencio que había en el sector no ayudaba en lo absoluto, de momento lo único que podía hacer era notar algún ruido fuera de lo común, de esa forma tendría algo de tiempo para deshacerme del clon. Cerré los ojos para concentrarme completamente en los sonidos del bosque, escuché aves volando entre las ramas y una que otra cantando suavemente, el viento que azotaba las hojas haciendo que cayeran al suelo; lo que atrapó mi atención fue el suave sonido del agua corriendo en algún punto hacia el oeste.

Un suave tintineo me obligó a abrir los ojos, las llaves estaban frente a mi y detrás una yo bastante contenta. -No me sonrías así, que más lástima me da tener que dejarte atada aquí- mi clon alzó los hombros quitándole importancia al asunto, aún sin borrar su sonrisa. Probó con varias llaves antes de dar con la que abría el candado que mantenía las cadenas en su lugar. Con cuidado extremo de no emitir sonido, logramos entre ambas soltar las cadenas. Rápidamente mi clon y yo cambiamos de lugar, cualquiera habría preferido realizar alguna técnica de reemplazo, pero si lo hacía me arriesgaba a que las cadenas emitieran demasiado ruido al caer contra el suelo. -Buena suerte- susurró mi clon antes de iniciar mi carrera hasta las ramas de uno de los árboles que me rodeaba.

Me dediqué a buscar al anciano entre los grupos de ladrones, quienes dormían plácidamente recostados en la base de los árboles o acurrucados junto a lo que había sido la hoguera de la noche anterior. Llevaba un buen rato intentando dar con el paradero de aquel hombre, sin embargo no había tenido suerte. Me detuve unos segundos, -¿has tenido suerte?- pregunté al primer clon sin quitar la mirada de los ladrones. "Aún no he visto nada, pero calculo que hay unos treinta ladrones, quizá más" aquella información del clon era útil, sin embargo no ayudaba a completar la misión.

De pronto recordé los carromatos que había visto en la noche, corrí con el mayor sigilo posible hasta uno de ellos. Con cuidado miré hacia adentro esperando encontrar a alguna persona cautiva que pudiera ayudarme o mejor aún al mismo hombre. Pero lo que vi fue algo totalmente distinto, en el interior se encontraba el Uchiha durmiendo aún con una botella en la mano. "Que denigrante" pensé sintiendo vergüenza por él, parecía que no le habían enseñado correctamente de niño. Continué revisando carromatos en diferentes puntos, ya que los ladrones se encontraban bastante dispersos en la inmensidad del bosque.

Por fin la suerte me sonreía, quedaban dos carromatos, uno al lado del otro. Uno tenía algunas provisiones, las cuales no dudé en tomar, por lo menos las más necesarias: pan y agua. Asomé la cabeza en el segundo a punto de darme por vencida, pensando que quizá el anciano padre no se encontraba en el campamento. -Gracias Kami-sama- murmuré mirando al cielo cuando vi la figura del padre del señor feudal acurrucado en una esquina del carromato. Al igual que yo, estaba bajo la vigilancia de dos hombres, que al final estaban tan ebrios como cualquiera de los otros ladrones. Me acerqué a él y con suavidad moví su hombro para despertarlo, abrió sus ojos para luego sobresaltarse un poco por mi presencia. Le miré a los ojos a la vez que colocaba mi dedo índice sobre mis labios, él guardó silencio notando aún la desconfianza en su mirada. -Soy de Konoha, me asignaron la misión de rescatarlo- susurré cerca de su oído para no despertar a sus "vigilantes". Él me miró aún sin confiar del todo en mi y asintió con la cabeza lentamente.

Tomé su mano con delicadeza, la edad del hombre me preocupaba, no sabía si podría aguantar mucho tiempo caminando. Lo guié hasta la entrada del carromato y me acuclillé lo suficiente para que subiera a mi espalda. Él quiso negarse, pero bastó con que uno de los ladrones que lo vigilaba se moviera entre sueños para que finalmente accediera. Una mueca de dolor surcó mi rostro, me mordí el labio inferior para no dejar escapar un quejido. "Te veo en el río" mi voz, o mejor dicho la de mi clon, resonó en mi cabeza; escapar por allí era mucho más seguro desde donde lo veía. Miré al anciano de lado, "sujétese" modulé sin emitir ruido alguno; pude notar como los delgados brazos del hombre se aferraban con más fuerza a mi cuello.

Comencé a correr nuevamente a la máxima velocidad que mis piernas me permitían, debía llegar al río lo antes posible. Esquivé los pequeños campamentos en dirección oeste, a medida que avanzaba, el ruido del agua se escuchaba cada vez más claro. Creí haber escuchado voces a la distancia, los ladrones estaban despertando de a poco y aún no conseguía dejar al hombre en un lugar seguro. Con un esfuerzo considerable logré aumentar un poco la velocidad de mi carrera, esperando poder llegar al río antes de que fuera demasiado tarde. -¿¡DÓNDE ESTÁ EL VIEJO!?- la voz del Uchiha resonó en todo el bosque, -mierda- murmuré entrando en pánico, estábamos en problemas.

No me detuve por mucho que hubiera querido, ya que a pesar de que mi clon estuviera donde debía estar yo, toda trampa tenía un tiempo límite...en este caso, era lo que demorara Akuma en darse cuenta del truco. Corrí durante un par de minutos más, cuando de repente vi pasar junto a mi una bola de fuego. "Diablos aquí viene otra vez" pensé mientras aceleraba sintiendo como la adrenalina corría por mis venas. -VUELVE AQUÍ MOCOSA Y PELEA COMO ES DEBIDO- gritaba una y otra vez el ninja de forma bastante feroz, llegué a dudar por unos instantes que se trataba de un humano. Sin dejar de correr, gracias a los nuevos sellos que había realizado y el agua que había tomado, conseguí invocar cuatro tentáculos de agua, los cuales me cuidaban la espalda de las bolas de fuego de Akuma; pero lo más importante era que mantenían a quien llevaba a mis espaldas sano y salvo.

El río no tardó en aparecer y al otro lado se encontraba mi clon. Corrí sobre el agua hasta llegar a tierra firme. Bajé al ex-cautivo de mi espalda con cuidado y le entregué lo poco de agua que quedaba y el pan, -guárdelo para cuando esté a salvo señor- dije antes de concentrar mi chakra y escupir un potente chorro de líquido que llegó hasta el otro lado del río, dejando el terreno pegajoso. -Debes llevarlo, yo te cubro la espalda- dije a mi clon, quien inmediatamente concretó mis órdenes y comenzó a correr. Los seguí a ambos de cerca, si tenía suerte el Uchiha caería en la trampa de agua y lo retrasaría un poco.

Al poco tiempo los gritos de los ladrones se escuchaban del otro lado del río, una sonrisa de satisfacción surcó mi rostro, al menos había funcionado en algunos. Seguimos corriendo, miraba hacia atrás constantemente para asegurarme de que el enemigo no estaba tan cerca como creía. De la nada polvillo blanco comenzó a caer a nuestro alrededor similar a la nieve durante el invierno. "¿Qué demo..? Katon" como defensa hice que el agua del río nos rodeara en forma de esfera tanto a mi, como a mi clon y el anciano. Poco antes de que la barrera se cerrara a mis espaldas, las cenizas se prendieron en fuego; las llamas alcanzaron mi pantorrilla izquierda. Solté un alarido, pero con la adrenalina aún circulando por mis venas el dolor no significó demasiado, ya que seguí corriendo lo más rápido que podía. "Hora del contraataque" pensé mirando a mi alrededor buscando a mi oponente, ahora era uno contra uno.

Akuma se encontraba al otro lado del río corriendo a la misma altura que yo, su mirada cargada de odio estaba puesta en mi. Nuevamente decidí utilizar el agua como ataque, si su tipo de chakra era Katon, entonces el Suiton era la mejor alternativa de ataque. Utilicé la corriente de agua para crear una gigantesca columna, la cual en pocos segundos había tomado forma de dragón y había arremetido contra el enemigo. No podía evitar sentir cierta fascinación por ese jutsu en particular, era simplemente majestuoso. La elegancia del agua y la ferocidad de la forma de adquiría era capaz de sorprender a cualquiera, incluyendo a la victima del ataque. Pude observar como el Uchiha comenzó a realizar sellos en un intento de protegerse, sin embargo no lo consiguió. El dragón de agua no solo dio en el blanco, si no que además lo hizo chocar de espaldas contra un árbol con una fuerza descomunal.

Luego de que el dragón se hubiera convertido de nuevo en agua corriente, crucé el río y me acerqué a Akuma con precaución. Noté que su flujo de chakra era demasiado débil como para que pudiera levantarse, estaba inconsciente. Coloqué mi mano derecha sobre el suelo enfocando mi chakra en las raíces de los árboles que nos rodeaban, fue así como pude hacer que la madera formara ataduras a todo el cuerpo del hombre para después encerrarlo en una jaula pequeña y alargada, similar a un ataúd. Intenté cargar la jaula, pero mi espalda y pierna quemada me recordaron de forma poco sutil el estado en que me encontraba. Con lo poco de energía que me quedaba, hice que el árbol más cercano y el ataúd se fusionaran, de esa forma él no podría huir tan fácilmente. Tampoco sus subordinados podrían ayudarle.

Mi clon se había detenido para esperarme unos cuantos kilómetros más adelante, deshice el jutsu sin antes darle las gracias; lo divertido fue que el anciano también lo hizo. -Ya estamos fuera de peligro señor- dije con suavidad mientras me acuclillaba para cargarlo de nuevo, pero su mirada se posó en mi pierna lastimada. -Descuida niña, todavía puedo caminar por mi mismo- no pude contener una sonrisa de agradecimiento ante su gesto amable.

Mientras regresábamos a su hogar, él me hablaba sobre su familia, algunas aventuras y me contó lo que había sucedido la noche que los atacaron. No pude evitar sentirme atraída hacia sus anécdotas, por lo que escuchaba atentamente cada palabra que decía. Así pasaron las últimas horas de la misión, entre risas e historias que esperaba algún día pudiera el anciano pudiera contar a sus tataranietos con el mismo orgullo que me las contó a mi. Aunque hubieran sido solo unas horas, pude recordar lo que era tener una familia y en cierta forma aquello me alegró mucho más que el haber logrado salir en una pieza de aquel bosque.

Faltaban unas horas para el atardecer, el tiempo límite que había dado, cuando ambos pudimos observar el palacio del señor feudal. Desvié la vista hacia el hombre, quien parecía emanar alegría al ver su hogar de nuevo. Aquel sentimiento era mi paga por lo que había tenido que pasar, su alegría se convirtió en la mía. Cuando llegamos a la entrada del palacio el anciano fue llevado inmediatamente a su habitación para que descansara. Alcancé a despedirme de él con una mano alzada a la distancia, él respondió el gesto de la misma forma. "Misión completada" pensé con cierto orgullo, sabía que pensar de aquella forma no era bueno, pero tampoco era fácil evitarlo. Antes de lo que previsto, me había cambiado a mis ropas habituales y regresaba a la aldea; aún teníamos que encargarnos de recoger la basura o al menos a quien había dejado prisionero de un viejo árbol. Pero a partir de ese punto la responsabilidad ya no era mía, alguien más tendría que hacerlo por mi; además con las heridas que tenía, era bastante probable que me enviarían al hospital de inmediato.
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Re: Peligro en los bosques {Misión clase B}

Mensaje por Iori el Jue Mar 07, 2013 4:10 pm

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Re: Peligro en los bosques {Misión clase B}

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