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Misión de ascenso {Kylar Stern}

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Misión de ascenso {Kylar Stern}

Mensaje por Kylar Stern el Miér Abr 03, 2013 4:36 pm


El tenue sonido del golpear de las gotas del agua rompía el silencio que manifestaba aquel lugar por naturaleza, no había animales, tan solo el melodioso sonido del ciclo del agua alrededor de todo el ambiente... rodeándonos... imbuyéndonos en parte de su ser, que majestuoso observaba... Nos observaba con aires de suficiencia, sabiendo que sobreviviría a nosotros. ¿Pero qué importaba? Para qué vivir una vida eterna, la muerte era el refugio que deseaba alcanzar. Sus labios muchas veces habían pronunciado tal anhelo, y era su escusa primordial para hacer aquello para lo que no estaba preparado. Un delicioso y casi macabro recurso de complacencia.

El aire denso y pesado descendía de los árboles y nutría a el pecho de aquel joven, expectante desde las sombras agudas del sendero. Su mirar imperioso recorrió las piedras del camino, el cual lo dirigía hacia un camino incierto... una mueca surgió de su rostro, elegante y con una osadía sobre propia de la juventud. No recordaba la última vez que había ido a mas allá de sus tierras.

El dulce recuerdo de su hogar se abalanzó sobre su mente, su pueblo, o las ruinas de él era lo único que quedaba en su memoria. Vestigios de antiguas paredes humildes, de personas que lo eran aún más, tumbadas por acciones del tiempo y marea, estructuras...que nadie recordaría, ¿qué era un pueblo en contra de un imperio? ¿Qué importaban sus habitantes? Un suspiro melancólico cruzó su pecho y garganta, rasgando un suave gruñido con destino al viento. Su memoria le traicionaba, le hacía recordar aquello por lo que estaba aquí, pero no, lo que había pasado antes, las causas, eran necesarias pero no las nombraría, la servidumbre al pasado no era más que acciones de idiotas. Mas aquello no importaba, hablaría el viento de aquello, ahora... ante los ojos plateados del joven se hallaba el fín del camino... a sus lados se alzaba el país de los Campos de Arroz, famoso por lo que su nombre indica.

La respiración tranquila del joven desapareció entre el rumor de nuevas personas, que se acercaban desde los campos con paso apresurado. Su aspecto basto y las armas rudimentarias que mostraban con orgullo quitó toda duda sobre sus identidades; las cicatrices que mostraban sus cuerpos no habían sido producto de trabajos de campo. Pero no había motivo para huir o mostrarse temeroso, aún sin herramientas entre sus manos, en aquella ocasión debía ganarse el favor de la banda. Especialmente prestó atención a uno de ellos, el primero al frente, que se mostró ciertamente sorprendido al ver como el joven de cabellos plateados esperaba con templanza la llegada de bárbaros como ellos.

Una medio sonrisa desfiló por el rostro de Kylar, peligrosa y astuta como solo esta podía llegar a alcanzar. Existían muchas clases de sonrisa, saber utilizarlas era uno de los recursos más importantes como buen actor. - Ya comenzaba a preocuparme... sois difíciles de encontrar - Pronunció el joven, modulando su voz para que suene fuerte pero amistosa. Todos ellos hicieron una mueca de extrañeza al mismo tiempo. Por supuesto... solo había comenzado el papel.

El grupo salió de su sorpresa mucho antes de lo esperado, y miraron con recelo al joven shinobi, sin embargo, encontró alguna miradas de burla en el grupo. - No estamos para hablar - Exclamó un hombre alto, con una densa barba que ocultaba su sonrisa. - Ya sabes qué queremos. - Resaltó aquellas últimas palabras con un contundente golpe al sueño con su maza. El suelo tembló ligerísimamente, y el joven sintió asco ante un arma tan rudimentaria. - No tengo nada... ¡ni siquiera ropa limpia! - Responde Kylar con clara indignación, contorsionando su rostro en una expresión de rabia. Uno de sus dedos pasó a lo largo de su ropa, cubierta de polvo y suciedad. Ensuciar una buena camisa había sido más doloroso de lo esperado. - Por eso os quería encontrar... unirme a vosotros ¡vivir como vosotros! - Convencer a la banda, en primer lugar, era una tarea difícil. Hubiera podido encontrar una conexión con ellos y mediante favores, conseguir un lugar entre ellos... pero no tenía tanto tiempo. La misión tenía una fecha. Debía demostrarles que le necesitaban.

La expresión hostil del vándalo se suavizó ante aquellas palabras. Tal ve se debía a que reconocía en ellas una parte de sí, o por un nostálgico recuerdo de su antigua vida en la servidumbre... agitó la cabeza en señal de rendición y se dió la vuelta dispuesto a irse. Toda aquella pequeña escena fue observada por el hombre que, momentos antes, dirigía el frente de los vándalos. - Podemos darte una oportunidad chico... pero debes ser útil. Ya sabes lo que les suceden a los perros aprovechados... - No hubo ninguna ceremonia, ninguna palabra de despedida y mucho menos, una prueba para mostrarse digno de entrar en el grupo. Eso abrió en la mente de Kylar nuevas posibilidades... ¿tan ilusos eran para aceptar en el grupo y sin hacer preguntas a un personaje desconocido? ¿Tal vez su situación les obligue a buscar ayuda desesperada? ¿O sencillamente le iban a someter a una prueba de confianza sin que este se diera cuenta? estas y muchas más fueran las incógnitas que asolaron su mente, sin embargo, la respuesta no se hallaba en él mismo... sino en los demás. Para descubrirlo, debería indagar en ellos, captar las expresiones de sus rostros y las reacciones de su cuerpo...

Despejó su mente y observó a aquellos que ahora marchaban. Siguió sus pasos como un niño, completamente inconsciente de aquellos eventos que cada vez estaban más próximos ha suceder. Completamente indiferente a los peligros que amenazaban con mostrarse. Qué ignorante, qué maravilloso.

- 0 -

Teñía sus palabras con el ademán indeciso de un viejo encerrado en un cuerpo de niño, se embaucaba a sí mismo y anunciaba su jactación para juguetear con las palabras, contenía impulsos y sonrisas propias para mostrar su debido papel ante su expectante público; pero a su vez, y por encima de todo, maldecía interiormente aquellos momentos desperdiciados... y a sus enemigos. Era así de simple la existencia tras los muros de su aldea, sin embargo, los criminales conocían peligros inciertos, peligros no controlados por sus actos y palabras. De vez en cuando, tras hablar suavemente sobre esos temas, se entretejía ambientes no deseados... que se fundían con el sol y pasaban a ser inmanencia artificial. Pero todo ello había quedado atrás, los sonidos naturales estaban rotos, los artificiales, derrocados... tan solo susurros y el caos sobrevivía en aquel ambiente enrarecido de escombros y sonrisas rotas. Sonrisas rotas... que buena palabra para definir lo que se postraba ante los ojos del joven Kylar. Antiguas edificaciones que habían sobrevivido al tiempo y sus ciudadanos... y ahora las observaba, rotas, deshechas por la mirada atenta de los dioses. Dioses que parecían niños pequeños luchando con su hermano menor por el dominio de su juguete abandonado.

- ¿Porqué estamos aquí? - Pregunta por enésima vez el joven Kylar, siguiendo al pié de la letra su papel de joven entusiasta y ciertamente curioso. El hombre barbudo con el que había hablado antes gruñó y miró al joven, parecía desquiciado por aquella pregunta. - Cierto cliente nos ha encargado recuperar unas reliquias antiguas que escondimos en estas ruinas... queremos encontrarla antes de que anochezca y volver al campamento - Explica con cierta incertidumbre y cierto aire profesional. El joven se encoge de hombros asintiendo, y se continúa la marcha en un silencio casi espectral. "Son supersticiosos" Comprendió el joven, observando al grupo con mayor atensión. Se movían con cuidado de no alterar nada, de no mover ni una sola piedra. Evitaban mirar las tumbas de piedra que salpicaban el paisaje, o las puertas de viejos hogares que aún estaban en pié. De vez en cuando observaba que alguno se llevaba una mano al peño y apretaba con fuerza un amuleto, seguramente vendido por un viejo estafador con un mínimo aspecto de sabío diciendo que alejaba los malos espíritus. Y así fue avanzando el tiempo, sin retroceder ni detenerse, tan solo avanzando en una eterna marcha constante...

Desenterraron la reliquia a los pies de una tumba, en las afueras del "pueblo fantasma". Tan solo se trataba de un pequeño jarrón con extraños dibujos en su contorno. No distinguió sus formas, siquiera atisbó a vislumbrar la superficie de los conocimientos ocultos que encerraba tan simple objeto de cerámica. Tan solo veía un objeto antiguo, que merecía un lugar en los museos... tal vez caro... pero nada más... así fue que volvieron sobre sus pasos, de vuelta al campamento donde esperaba una noche repleta de secretos y mensajes cifrados, dirigidos a su aldea bajo la ténue esperanza de finalizar pronto con su misión.

¿Pero qué importaba más que la sangre y la arena? ¿Qué importaban los cientos de vidas perdidas? Preguntas, siempre preguntas inconclusas, sin respuestas. Nadie las buscaba, nadie pretendía solucionar lo que pasaba en aquellos lugares, la supuesta paz...parecía provocar algo más que discordias, despertaba verdadero odio. El joven, muchas veces gracias esto se preguntaba si el Séptimo se había conformado con lo malo de los Dioses...quedándose puro...vaya estupidez. Definitivamente no confiaba en ningún bando, no había buenos ni malos, ni siquiera alguien moderadamente neutral: Por un lado los Países, masacrando y calcinando a personas en mitad de un puerto por hacer despertar a sus héroes; Por otro... criminales, buscando sus dominios, alejándose de donde le querían expulsar... "Héroes" y sus puñeteros juegos. Ninguno de ellos eran buenas opciones a las que servir.



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Re: Misión de ascenso {Kylar Stern}

Mensaje por Neliel Shizuma el Vie Abr 05, 2013 5:03 pm

Me parece bien.

¡FELICIDADES! obtienes Rango Chunin.

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